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Grande PÁ

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Psic. Clin. Dra. Martha Leiva
Directora Family’s House.

Si bien la madre cumple un papel significativo en las vidas de las hijas, la figura paterna desempeña un rol único e insustituible.
El padre constituye una imagen fundamental dentro de la organización cerebral de la niña e influye significativamente en su conducta emocional.
La figura paterna es irremplazable para los hijos, sea el sexo que tengan. Esto se debe a que los padres ayudan a formar una identidad sexual y son la imagen de autoridad en ambos casos. Será la primera imagen varonil que tendrán y que será una guía para la formación de su personalidad.
A veces se dice que basta la madre para poder formar a una criatura, siendo esto incorrecto. El padre forma los conceptos de formalidad, de los límites y las negaciones. Es por eso que la naturaleza los ha dotado para que sean mas altos, más gruesos, de voz más grave, que son señales físicas de dominio afirma la Psicóloga Martha Leiva.
Las funciones psíquicas del ser humano están predestinadas para que ciertas conductas y ciertos patrones se adquieran exclusivamente de la imagen paterna. Cualquier reemplazo que se busque acomodar en el cerebro de los pequeños, éste lo expulsará, pues no es muy simple acomodarse a esta nueva condición
En el caso particular de la influencia del padre en la vida de la hija es trascendente en los primeros años de la vida de la menor. La niña creará una figura de lo masculino en relación con lo que observa de su padre, la que se irá fortaleciendo a través del tiempo.
La relación afectiva padre-hija, proporciona el concepto del varón en la mente de la pequeña y así como se establecen sentimientos de apego afectivo hacia el papá, indirectamente se está armando un sentimiento de apego y afecto hacia su pareja. Durante su niñez y adolescencia el padre será el hombre más cercano que tenga y cuando elija un hombre para ser su compañero de alguna u otra manera se parecerá a su padre asevera Leiva. De la relación que tenga la hija con su padre dependerán los niveles de convivencia que va a tener cuando ya se haga mujer. Todas las adolescentes se enamoran pero la forma en como traten, quieran, respeten y valoren a su pareja va a depender mucho de la relación que ha tenido con su padre.

Buenas relaciones

Hasta el momento sabemos que la figura paterna representa parte fundamental para la formación de la mujer y que la relación marcará para siempre el comportamiento de ésta cuando alcance la madurez. Pero cabe resaltar que esta relación se debe dar en un marco de respeto, de admiración y de cariño para que no se deformen los conceptos.
Un factor importante es la comunicación, es primordial que el padre maneje el tono y la melodía que emplee con su hija, ya que son elementos básicos que el cerebro asimila como un sistema de comunicación sintonizada.
El tono y la melodía que emplee el padre tiene que expresar tranquilidad y ternura para que exista un buen proceso de sintonización y entendimiento de la información. Pero si el padre mantiene un nivel de autoridad rígido, provocará cortocircuitos a nivel cerebral y en los procesos de la sintonización en su comunicación asevera.
La ternura gestual, las sensaciones y las palabras que el padre brinda son importantes para transmitir el mensaje de manera adecuada. El sistema de comunicación padre- hija debe ser exclusivamente manejado bajo una relación amical, sin perder la autoridad. El padre tiene que ser agradable con su hija, brindarle seguridad y soporte pero dejándole su independencia. Así mismo, debe fomentar su crecimiento y su desarrollo para las proyecciones de sus metas.
Con respecto a los límites, asegura Leiva, los padres tiene que fijar una comunicación con autoridad y afecto, pues esto va a establecer los niveles de respeto. Si el padre no maneja estas condiciones es por que perdió autoridad. Un padre jamás debe de crear miedos ni temores en los contactos con su hija. Las comunicaciones deben ser libres y naturales, hay hijas a las que les aterra acercarse a los padres; incluso manifiestan que cuando el padre retorna del trabajo y llega a casa se fastidian o se asustan, pues el padre tiende a adoptar posturas críticas. De esta manera se trae abajo el desarrollo personal de lo que toda mujer necesita para armar su sensibilidad dice.
Si el padre ha sido violento u hostil en la relación con su hija, genera en ella un miedo a asumir una nueva relación con otro varón, esto hace que establezca fugas y busque lo opuesto, consigue un hombre débil y sumiso e inicia una relación que en un principio puede resultar adecuada pero después, en una convivencia, le va a generar dificultades y conflictos
Cuando ha existido una relación sana y de respeto con la figura paterna, una vez que la hija se hace mujer acepta fácilmente a su pareja estando embarazada. Una fiel representación de la figura paterna enmascarada en la imagen de la pareja elegida, es la conclusión final de la relación del sentimiento y del amorío padre- hija, concluye la Dra. Leiva.

Artículo Publicado en la Revista En Familia No. 9 – Marzo 2008

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