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IMPONGA AUTORIDAD A SUS HIJOS, PERO CON AMOR

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IMPONGA AUTORIDAD A SUS HIJOS, PERO CON AMOR

Dra Martha Leiva - Imponga Autoridad A Sus Hijos, Pero Con Amor

PSICÓLOGA CLÍNICA MARTHA LEIVA ACONSEJA A LOS PADRES PARA TENER UNA RELACIÓN SALUDABLE EN EL HOGAR

La crianza de los hijos exige amor, respeto y también límites. Sin embargo, hay madres que viven atemorizadas por hijos que no respetan y las amenazan, o padres que no dicen nada, porque el menor ‘hace lo que se le da la gana’. Entre peleas e insultos, se acumula tanta ira y desamor que la relación se torna peligrosa, se rompen los vínculos y en situaciones extremas la agresividad latente puede llegar al crimen.

“La permisividad que se está dando a los hijos está creando mentalidades vulnerables al placer, sin advertir peligros que los haga frenarse y retroceder. Se sienten capaces de que todo lo pueden lograr en cualquier circunstancia”, sostiene la Psicóloga Clínica Martha Leiva, Directora del Centro de Desarrollo Humano Family’s House.

Esto se da por dos errores: padres muy sobreprotectores (el hijo es ‘el centro del mundo’, sin normas que lo dominen) o muy autoritarios y críticos (la agresividad no deja que el niño se desarrolle y también lo autodestruye).

EN EL HIJO ÚNICO 

“Algunos tienen la idea de ‘todo lo merezco, todo lo quiero, todo lo tengo’ y, conforme crecen, su exigencia es mayor. Les dan todo, pero eso los hace débiles. Ellos deben sentir que, en la vida, hay que compartir. Deben relacionarse con grupos para aprender a esperar, a dar, a enojarse y a pedir perdón (como en la relación de hermanos) y darles responsabilidades en casa, que participen y cooperen”, aconseja Leiva.

Muchos jóvenes no pueden frenar sus impulsos y cuando se les quiere modificar, es tarde. No escuchan razones, porque en su mente solo está darse gusto y placer inmediatos. Hacen ‘la guerra’ a los padres y si estos gritan para poner más autoridad, el problema es mayor.

“Autoridad y afecto son las dos armas que se debe tener para criar a los hijos. Poner límites adecuados en el momento oportuno y hacerles ver por qué, siempre con trato dulce y alegre para mantener el vínculo. Pueden ser amigos, pero deben entender que son sus padres y verán qué es correcto para ellos. Hay que darles normas y valores como principios de vida”, enfatiza.

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