Go to Top

Padres de estreno

Si te interesó lo que acabas de leer, te invitamos a compartir y seguirnos

Psic. Clin. Dra. Martha Leiva
Directora Family’s House.

Todos los padres que por primera vez tendrán un bebé, están a la expectativa y tienen muchas interrogantes: “¿podré ser un buen padre o una buena madre?”. Y digo padre o madre porque básicamente son los dos los que tienen la atención directa hacia el niño. Las investigaciones y todos los estudios neurocientíficos determinan que tanto la figura paterna como materna arman códigos cerebrales en la arquitectura cerebral del bebé. Estos códigos son íconos que van a determinar el desarrollo de su personalidad, por tanto, ambos resultan ser significativos en el manejo con el niño.

Esta sensación –digamos- de observación, de expectativa hacia la criatura va a depender del tipo de preparación que han tenido durante el embarazo, de los estados emocionales que se dan a través de ellos, de cómo se maneja la organización de los afectos de la pareja hacia la criatura, para que ellos puedan definirse como papá y mamá, en eso también tenemos muchos sistemas de variantes.

Aquella mamá que se ha conectado emocionalmente con su criatura durante el proceso de gestación, que tiene una buena relación con su pareja y que se sienta en un ambiente cálido, tenga la plena seguridad que su adaptación hacia la criatura será sumamente rápida, digo adaptación porque tenemos que ver los horarios de lactancia, las pocas horas de dormir de la madre, el hecho mismo de sentir que va a funcionar o no como mamá y la preparación e información al respecto del bebé.

Momentos difíciles

Pero, ¿qué sucede cuando una mamá ha tenido un embarazo emocional con muchas dificultades y temores? Tal vez es un embarazo juvenil que la ha retirado de su ambiente social para verse agregada con una criatura de momento que la estaciona y la detiene.

O aquella mujer que está por ahora con ciertos problemas de pareja, de discordias maritales. Es una mujer tal vez muy ejecutiva y que de un momento a otro tiene que paralizar sus labores para poder dedicarse a la criatura; esto le crea frustraciones interiores porque no hay una preparación para la maternidad, siempre ha estado más destinada para un éxito laboral, es más ejecutiva que mamá. Esta nueva situación le provoca también muchas controversias y eso genera la famosa depresión post parto: estados de melancolía, de confusiones externas, de sensaciones de pérdida de todo nivel, esto generará que el desarrollo de esta maternidad oportuna y adecuada no se dé, se prolongue.

Tenemos muchos casos de mamás que de repente ante el nacimiento de la criatura se ven abrumadas con todas las responsabilidades del momento, no están preparadas en edad o acción emocional, se perturban y terminan llorando al igual que el bebé, son aquellas mamás que no saben diferenciar los llantos de las criaturas; cada llanto tiene un sonido especial. La madre preparada y organizada lo detecta porque está sintonizada con la criatura, sabe cuándo el llanto es de dolor, de hambre, de frío o de aburrimiento.

Mi preocupación se da cuando esa criatura está en manos de una mamá “con una depresión post parto”, porque peligra el crecimiento y desarrollo del vínculo, que es la base de las organizaciones emocionales en toda criatura.

El bebito atraviesa una fase que nosotros llamamos esquizo – paranoide, eso hace que se transporte a un mundo diferente porque está en un ambiente extraño, jamás lo ha conocido. Antes estaba dentro del vientre materno, y cuando se transporta a este mundo tiene que crear su propio campo, por eso es que ese niño es totalmente frágil. Su cerebrito está sumergido en reconocer el cuerpo y las instancias que nosotros ya tenemos.

Entonces, por consiguiente, necesita con urgencia tener los cuidados y el cariño de su madre. Es ahí, cuando el cerebro emocional comienza a armarse y conectarse. Cuando la madre brinda su pecho materno de forma adecuada, esa lactancia emocional está presente. Durante la lactancia emocional la madre acoge al niño, le brinda su protección y le da su afectuosidad, lo que permite que el bebé arme la relación del vínculo, del apego. Ahí se está formando la seguridad básica, está naciendo y desarrollándose la criatura que será proactiva, vinculada con todos, altamente sociable si las condiciones se presentan bien.

¿Qué pasa con el papá?

En ese momento nosotros pedimos que el papá participe sintonizado con la madre, como les decía anteriormente, si el papá y la mamá ya vienen trabajando los estados emocionales de la pareja y de la paternidad y maternidad, hay estimulaciones prenatales que tienen que ver con la organización de las emociones, planteado por mi método: “ Método Leiva”, basado en los estados emocionales.

Cuando trabajamos con esta parte emocional, el papá ya viene sintonizado. Entonces, el momento en que nace la criatura no es un padre distante, se encuentra un papá que dice: “nuestro bebé está llorando”, “mi bebé necesita esto, qué más falta”; protege a la madre y al bebé, ese es el padre paternal.

No es que los hombres sean insensibles o que no tengan miedo, claro que sí. El varón también se preocupa y se asusta porque tiene dudas sobre si será buen padre y podrá tener el soporte del sustento económico para la familia.

¿Por qué una madre llega a rechazar a su bebé?

Cuando una madre rechaza a su hijo, es lo menos común, pero lo más patológico y lo más agresivo humanamente. Los historiales de estas mamás son muy fuertes, hay un rechazo manifiesto a todo, al contacto, al vínculo, a la lactancia emocional. Son madres muy agresivas, castigadoras, punitivas, madres que se violentan y pegan a sus bebés. Son madres que albergan la patología total.

Sin embargo, aquella madre que tiene partes patológicas severas, pero por ahí también tiene partes sanas, quizá reaccionará y se dará cuenta de lo que está haciendo y empezará inmediatamente a crearse sentimientos de culpa y a querer recuperarse, esa recuperación es la que la va a ayudar a que estén sintonizados. No obstante, si la patología es muy grave a pesar de que el niño lance mecanismos de supervivencia, signos de quiéreme; la madre al encontrarse totalmente congelada no lo hace.

Ahora, tal vez nos encontramos con jovencitas con embarazos a temprana edad, en donde su desesperación y a veces urgencias económicas las llevan hasta a ofertar a sus hijos, no llegan a pegarles ni castigarles pero son provenientes de embarazos muy fríos. Entonces, también son madres insensibles y van a provocar todas las desconexiones posteriores en el niño. Ojo que el bebé sabe quién es la madre biológica siempre, así lo cambiemos a temprana edad o en horas de nacido.

Otra forma, tal vez de rechazo menos significativa pero que no deja de ser importante, son aquellas mamás que no se conectan, son muy prácticas, aparentemente están con la criatura, los asisten, los cambian pero los dejan con las nanas y su participación es más indirecta. Cada vez se van alejando y dejando vacíos en el contacto con el bebé.

¿Qué pasa cuando el padre no desea al hijo?

Ese padre que no está apegado al hijo, es aquel que también proviene de maltratos dentro de su familia de una desorganización y desconexión afectiva y aún no está preparado para la paternidad, es más, no existe ese ícono cerebral en su mente.

Estos papás que abandonan definitivamente contaminan a la madre, porque ella está en dolor emocional cuando debiera estar en entrega maternal.

Ahora, si bien hay papás que se escudan con sus acciones laborales y el cansancio, van restando tiempo a la convivencia y al vínculo familiar. Ahí vamos viendo que la dinámica de esa familia ya está en riesgo.

Entre mi casa y el trabajo

Si puede regresar a trabajar como mínimo después de los 4 meses, en buena hora. Hay muchas madres que postergan su descanso prenatal para que se sume al postnatal, y hacen tres meses post natal y un mes de vacaciones. Si puede ser después del año y nos podemos dar ese lujo y esa satisfacción subvencionada por el gobierno, entonces definitivamente sería una maravilla, como hacen en otros países.

Todavía en nuestro país no estamos muy sensibilizados o no existe la suficiente economía de soporte para tener esos permisos. Cuanto más tiempo estén juntos mucho mejor, sobre todo en los primeros meses, contando siempre con la cercanía del padre en los momentos que viene de laborar.

Madre o padre soltero

Por favor no se sientan solas (os), existen muchos lugares o centros que los pueden albergar y orientar. Lo primero que temen ellos como papás solteros es no poder ser buenos padres, porque le vienen muchas dudas.

Por eso les digo, que en principio mantengan la serenidad, no se sientan solos, busquen mucha información, lean mucho sobre el manejo de los niños, tanto en la parte clínica como en la psicológica, busque un buen pediatra de soporte y un buen psicólogo infantil. Los familiares deben de ser un gran apoyo para ellos.

Si te interesó lo que acabas de leer, te invitamos a compartir y seguirnos